Discurso del delegado alemán para la política de Latinoamérica y el Caribe, Enver Schrömbgens: 200 años de Europa y Latinoamércia desde la perspectiva alemana -15.06.2009
Simposio Internacional “Perspectivas de la historia europea de ultramar en exposiciones y museos al interior y fuera de Europa“
200 años Europa y América Latina
desde el punto de vista alemán
Embajador Dr. Enver Schrömbgens
Delegado para la Política de América Latina y el Caribe
Ministerio Federal de Relaciones Exteriores
Museo Histórico Alemán
Berlín, a 12 de junio de 2009
Saludo,
Si de aquí caminamos 1000 pasos al poniente, nos encontraremos frente a la Puerta de Brandenburgo. Hoy, hace 22 años, el 12 de junio de 1987, ahí el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Ronald Reagan, pronunció las palabras que entretanto se han vuelto clásicas: “Señor Gorbatschow, abra esta puerta! Señor Gorbatschow, demuela este muro”. Fue un llamado de libertad para Berlín, un “primer grito”.
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Dr. Gerhard Enver Schrömbgens
(© Embajada alemana Bogotá)
Si de la Puerta de Brandeburgo caminamos otros 1000 metros al sur, estaremos parados frente a las estatuas de Simón Bolívar y José de Martín. A estos hombres se les honra en Berlín en representación de todos aquellos hombres que hace 200 años hicieron un llamado a la independencia de Sudamérica y lideraron los movimientos a favor de la liberación: Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Bernardo O´Higgins – habría que nombrar a muchos otros. Esto con gusto se los dejo a Ustedes, los historiadores.
Pero, es un hecho que los Bicentenarios, los ducentésimos aniversarios de aquellos primeros gritos, el comienzo de los movimientos de independencia se perciben con mucho interés en América Latina. Son motivo de programas de festejo, propuestas culturales, fuegos artificiales, conferencias, recepciones, proyectos de todo tipo. Son verdaderos ciclos de eventos que reflejan el carácter de proceso que tienen los movimientos de independencia y la relación que hay entre ellos a nivel regional. A mi parecer, en este contexto, para los latinoamericanos no sólo se trata de recordar de manera patriótica a los héroes de la independencia, sino también de hacer un recuento de lo logrado, de reflexionar sobre la imagen que se tiene como nación y de hacer proyecciones hacia los retos del futuro.
La pregunta ahora entonces es:
¿Qué tenemos que ver los alemanes con todo esto? Históricamente Alemania no estuvo involucrada en la lucha de independencia de América Latina. Pero Alemania rápidamente se convirtió en un socio confiable para las naciones independientes – y lo sigue siendo hasta ahora. En el camino que lleva de la separación de las colonias de España a la consolidación de Estados democráticos independientes, la influencia alemana tuvo presencia de muchas distintas maneras.
El Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, el Gobierno federal en su totalidad y diversas instituciones alemanas, nos hemos unido para preparar, también por la parte alemana, actividades visibles, y con ello participar en la organización de la Fiesta. En la pared detrás de mi brilla el logo, que hace alusión a la contribución alemana en la construcción de los Estados independientes.
Aún más importante que la retrospección es la mirada hacia el futuro, es por ello que hemos tomado los Bicentenarios como motivo para establecer nuevos impulsos para la cooperación con América Latina.
Y con todo lo que digo, por favor no olviden: ante Ustedes no habla un historiador – ante los expertos en la materia sólo podría quemarme – sino una persona práctica, que está consciente del marco histórico en el cual trabaja, pero que se siente como en casa al trabajar mayormente en el presente y en los planes para el futuro.
Quiero intentar presentar a continuación cinco sectores:
la inmigración alemana
el establecimiento de la economía y el intercambio económico
la influencia científica
el intercambio cultural
y al final mi profesión de origen, las relaciones políticas
¿Cuál fue, en estos cinco sectores, el rol de Alemania a lo largo de los últimos 200 años? ¿Cuáles son los puntos clave que definirán la cooperación futura? ¿Cuáles son las medidas que planeamos llevar a cabo con motivo de los Bicentenarios?
En relación al primer punto:
1. La inmigración alemana en América Latina
Los fenómenos de la inmigración seguramente no pueden homogenizarse. Por supuesto que en cada país la inmigración transcurrió de manera diferente. En los últimos 200 años se pueden identificar como prototipos tres fases de la inmigración alemana:
Primero fueron los inmigrantes que migraron a causa de la pobreza y que quisieron escapar de la difícil situación económica de Alemania, quienes habían puesto su esperanza en el nuevo continente, tanto para asentarse como para encontrar trabajo. Fue el hambre, fue la pobreza, fue la situación política, que en aquel entonces llevaron a muchos a emigrar de Alemania. Estos alemanes encontraron en América Latina un nuevo hogar. Obtuvieron tierras y la libertad anhelada, y se convirtieron en ciudadanos leales de los países que los acogieron.
El siguiente punto culminante de la inmigración en América Latina y el Caribe se originó en las horribles persecuciones a manos del nacionalsocialismo. Muchos conciudadanos judíos y otros perseguidos de Alemania, de los entonces ocupados territorios y de casi toda Europa, encontraron en América Latina un refugio, consuelo y un nuevo hogar. Hoy, por ejemplo en Argentina, la comunidad judía tiene 250 mil miembros.
Después de la Segunda Guerra Mundial un grupo de migrantes totalmente contrario dio de qué hablar – fueron los co-autores de crímenes, los seguidores y simpatizantes del nacionalsocialismo. Esto es el reverso de la historia.
Los inmigrantes, con su empeño y sus habilidades contribuyeron en gran medida al desarrollo de los países que se convertirían en su nueva patria. Convirtieron terrenos baldíos en cultivables, introdujeron nuevos ramos económicos y métodos de producción. En muchos países las colonias creadas por los inmigrantes son claramente visibles hasta el día de hoy. Benevolentemente se les aprecia como “típicamente alemanas” y en parte son conocidas más allá de las fronteras de los países – por ejemplo Blumenau en Brasil o Tovar en Venezuela. Las medidas de apoyo alemanas para estas colonias son más bien una excepción, a lo mucho se fomenta el desarrollo de las escuelas.
Las colonias alemanas por lo general no necesitan más, son vitales y a la vez están bien integradas en su alrededor latinoamericano. Una vida en asociaciones y en comunidad conserva la identidad cultural, pero también fomenta la integración a la respectiva sociedad. Las colonias alemanas en América Latina pueden asumir un rol como intermediarios, tanto desde el punto de vista económico como del cultural, que es importante aprovechar de manera acertada. No pocos descendientes de inmigrantes alemanes hoy en día ocupan un rol central en la cooperación bilateral: uno como Presidente de la Cámara de Comercio e Industria bilateral, otro como Presidente de la Asociación Escolar, un tercero incluso como Ministro del Gobierno de su país.
Muchas veces noto que incluso aquellos interlocutores alejados de la comunidad alemana recuerdan con orgullo e incluso exaltan sus raíces alemanas.
En el marco de nuestras actividades con motivo del Bicentenario también resaltamos el tema de la “inmigración alemana”. En México y Paraguay habrá exposiciones sobre la inmigración alemana, en Colombia un libro de fotografías sobre la presencia alemana. La Embajada Chilena en Berlín, por cierto, también ha tomado este tema como objeto de una exposición propia. En México, el nuevo Centro Alemán de Información para América Latina presentará el tema en lengua española para un público joven de lectores de la web en América Latina.
Permítanme, luego del tema de la inmigración, llegar al segundo punto:
2. El establecimiento de la economía y el intercambio económico
El segundo ámbito de nuestras relaciones con América Latina que quisiera bosquejar aquí, es el de la economía. Por supuesto que en un principio los inmigrantes alemanes contribuyeron fuertemente a la presencia de la economía alemana en América Latina, fundaron empresas, exploraron grandes partes de tierra o contribuyeron al descubrimiento de importantes yacimientos de materias primas.
Hoy en día, las relaciones económicas son un fuerte pilar de la cooperación entre Alemania y América Latina. Dos Estados – México y Brasil – son de las 15 naciones más fuertes del mundo en materia económica y con ello son socios destacados para nosotros.
Aunque en proporción, América Latina sólo participa con 2% del comercio exterior de Alemania se debe tomar en cuenta que una gran parte del intercambio de mercancías se lleva a cabo en el exterior, es decir a través de la producción alemana en los respectivos países de América Latina.
Cuando Ustedes circulan por las calles de México, es difícil no ver un símbolo importante de las relaciones económicas mexicano-alemanas: el "Escarabajo" (Sedán) de Volkswagen. De alguna manera el símbolo del bienestar y el milagro económico. En Brasil me impresionaron los numerosos camiones y tractocamiones Volkswagen.
São Paulo es vista como la localización de industrias alemanas más grande fuera de la OCDE – entre otras cosas, con una producción de automóviles por sucursales de empresas alemanas, que a su vez exportan a terceros países (lo cual estadísticamente no se capta como exportación alemana).
Tan sólo en Brasil 250 mil personas trabajan en empresas, que han recibido inversiones extranjeras. En México son alrededor de 1000 empresas con participación alemana. Creo que estos son números considerables.
En los últimos años la economía alemana ciertamente se ha percatado de las tasas considerables de crecimiento en América Latina y ha reaccionado de acuerdo a ellas. Por el momento el comercio de América Latina con Alemania va en retroceso, la crisis afecta las relaciones económicas germano-latinoamericanas.
¿Cómo continuará el desarrollo – quién puede decirlo en estos tiempos difíciles? Lo que por lo menos es claro, es que la suposición inicial de que América Latina estaría relativamente bien equipada ante la crisis internacional de los mercados financieros, sólo aplica en parte. Pero: América Latina sale mejor librada que Europa, incluso tal vez mejor que Alemania.
En todo caso aquí debe actuar la política. Mientras procedamos de manera aislada, ni en América Latina ni en Europa, podrán encontrarse soluciones efectivas para la crisis financiera y económica.
Con sus resoluciones, el G20, al cual con Argentina, Brasil y México, también pertenecen tres Estados latinoamericanos, han demostrado capacidad de actuar y sensatez.
Un billón de dólares como recursos adicionales para las instituciones financieras internacionales son una clara señal. El que los Estados asuman responsabilidad de manera conjunta también es una señal.
También es importante que en materia de regulación de los mercados financieros que se unen, se logren avances.
Y nuevamente los integrantes del G20 se han opuesto al proteccionismo. Si la crisis económica mundial de 1929 demostró una cosa, es ésta: que el proteccionismo sólo continuó agravando la crisis. Ahora como antes una conclusión exitosa de la Ronda de Doha, en el seno de la Organización Mundial del Comercio OMC, sería la mejor señal en oposición al proteccionismo y a favor de la reavivación del comercio mundial.
Si nosotros, alemanes y europeos, al igual que los latinoamericanos, continuamos por el camino trazado en la cumbre del G20 de Londres, podemos salir sin un daño permanente de la crisis.
En cuanto la crisis esté controlada, el intercambio económico se acelerará rápidamente.
Las representaciones diplomáticas alemanas en América Latina cuentan con importantes servicios económicos, que están a disposición de las empresas de manera efectiva, tanto en los tiempos buenos como en los malos. Lo mismo es válido para las Cámaras de Comercia e Industria bilaterales.
También en el marco del Bicentenario el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores, nuestras Embajadas y las empresas colaboran de manera estrecha en la planificación y los preparativos de actividades. A pesar de la crisis económica y justamente a raíz de ella. Las exposiciones y los conciertos se organizan en conjunto, al igual que la construcción del “Túnel de la Ciencia”, una demostración tecnológica de la ciencia alemana – ahora en tres países de América Latina.
Un momento culminante en el próximo año será la décimo segunda “Conferencia Latinoamericana de la Industria Alemana” en junio del 2010 en la Ciudad de México, que bajo el lema del bicentenario estará acompañada por la exposición de empresas “Made in Germany” y la presentación del “Túnel de la Ciencia”. La industria alemana también apoya la “Iniciativa para la Ciencia en el Exterior” y la construcción de una “Casa Alemana de la Ciencia”.
3. Relaciones en el ámbito de la educación superior y de la ciencia
Con ello hemos llegado al tercer capítulo de mi ponencia, las relaciones en el ámbito de la educación superior y de la ciencia.
Vayamos nuevamente al pequeño paseo por Berlín. En nuestro trayecto con dirección a la Puerta de Brandeburgo nos detenemos después de pocos metros y observamos el monumento a Alejandro de Humboldt y la Universidad que lleva el nombre de su hermano. Lo admito, Alejandro de Humboldt hizo su viaje a América Latina antes de la aquí analizada época del Bicentenario.
Pero como padre de las relaciones en el ámbito de la ciencia entre Alemania y América Latina, no puede dejar de mencionarse.
Por cierto, Humboldt siguió con gran interés las aspiraciones de independencia que iniciaron poco después de su viaje. Por ejemplo quedó impresionado con la abolición de la esclavitud impulsada por Bolívar.
Investigadores y científicos alemanes contribuyeron de manera muy decisiva a la construcción y estructuración de universidades e instituciones dedicadas a la investigación en los Estados latinoamericanos independientes. Los alemanes jugaron un rol central en la fundación de universidades. Por ejemplo, el alumno de Alejandro de Humboldt, el Profesor Burmeister, fundó la Facultad de Ciencias Naturales en Córdoba. La exploración del continente por letrados alemanes, el carácter ejemplar de los modelos universitarios alemanes para la construcción de universidades latinoamericanas asentaron la base para un intercambio hasta ahora intensivo.
Sería erróneo, no, es erróneo, volver a recurrir siempre y únicamente a Alejandro de Humboldt. El fundamento de la historia del pensamiento germano-latinoamericana es mucho más amplio.
Es importante dejar claro que la historia germano-latinoamericana no es historia militar, de batallas y guerras – para variar éstas se las concedemos a otros – sino es historia del comercio, de la ingeniería, de la educación superior y de la ciencia. Y si luchamos unos contra otros, entonces gracias a Dios sólo en la cancha de fútbol…
El estado actual de la cooperación en materia científica y de educación superior es considerable. El Servicio Alemán de Intercambio Académico DAAD cuenta con dos representaciones exteriores para la coordinación de sus actividades en América Latina, una en Río de Janeiro y otra en la Ciudad de México. Además existen 7 centros de información del Servicio Alemán de Intercambio Académico en otras ciudades.
El año pasado el número de lectorados del DAAD pudo incrementarse a 30, en 2003 eran 15. Existen innumerables cooperaciones entre universidades, tan sólo entre Alemania y Argentina son 45, entre Alemania y Chile son 109. Y como no es obligatorio registrar los proyectos de cooperación, creo que habrá muchos más. Me parece que en los últimos años hemos logrado fortalecer el interés de los estudiantes latinoamericanos por las universidades alemanes. En los últimos diez años su número casi se ha duplicado.
Los estudiantes latinoamericanos se benefician del hecho de que sus títulos universitarios sean reconocidos en Alemania – a diferencia de estudiantes de otros países, los estudiantes latinoamericanos regresan a su país y transfieren su conocimiento al mismo.
A pesar de esta fuerte presencia alemana en la región no debemos dormirnos en nuestros laureles. En el marco de los Bicentenarios aprovecharemos para presentarnos como socio confiable e innovador en el ámbito de las instituciones de educación superior y de la ciencia. Nuestro Ministro considera que las relaciones en materia científica son de suma importancia.
Es por ello que ha creado la “Iniciativa de política Científica Exterior”. Con esta iniciativa queremos abrir nuevos caminos en la colaboración científica e intensificar nuestra cooperación. Ya logramos los primeros avances: En São Paulo –con apoyo enérgico de la industria alemana- hace poco se dio el pistoletazo de salida para la construcción de la “Casa Alemana de la Ciencia”.
Pretende ser un escaparate a la Alemania moderna e innovadora, pero como centro de encuentro e información pretende sobre todo fomentar la colaboración de científicos e investigadores, así como el intercambio de conocimiento e ideas.
Esto podría ser apenas el comienzo. Tal vez en algunos años también podamos pensar en construir “Casas de la Ciencia Alemana” en otras regiones de América Latina.
En el marco de la “Iniciativa de política Científica Exterior” también se fomenta la fundación de Centros de Excelencia en todo el mundo.
Se trata de una cooperación en el ámbito de la investigación y la ciencia entre una universidad alemana y un instituto contraparte en el extranjero, con el objetivo de crear redes entre excelentes científicos extranjeros, la investigación extranjera de punta y la investigación alemana.
Están previstos cuatro Centros de Excelencia; dos estarán en América Latina: en Chile se ampliará la cooperación existente del “Heidelberg-Center América Latina” a otras áreas científicas. En Colombia la Universidad de Giessen junto con tres universidades instalará un centro especializado en ciencias marinas.
Un proyecto interesante es también la “Iniciativa de la Economía Alemana para la Ciencia” en Buenos Aires.
Pretende agrupar las actividades de la Cámara de Comercio e Industria, del Servicio Alemán de Intercambio Académico, de la Embajada, de científicos argentinos y otros actores. El objetivo a largo plazo es la fundación de una universidad red.
Con motivo del Bicentenario se ha planeado una semana de la ciencia para Chile, para México un simposio científico. Nuestro aporte al Bicentenario en el ámbito científico es brillante, cabe destacar los ya mencionados “Túneles de la Ciencia”, que queremos presentar en algunas capitales – las de México, Argentina, Colombia y Chile.
No puedo aquí enumerar todas las iniciativas y cooperaciones, pero creo que con lo mencionado anteriormente pude darles una impresión de la dinámica que con motivo del Bicentenario desencadenamos.
La emigración alemana hacia América Latina contribuyó desde muy temprano al intercambio cultural y a la difusión de la lengua alemana en América Latina.
El Colegio Alemán más antiguo en el extranjero es el Colegio Alemán de Montevideo, hace dos años festejó sus 150 años de existencia. Hoy en día la infraestructura escolar en América Latina está sumamente bien consolidada. En total, en América Latina se impulsa el desarrollo de 31 Colegios Alemanes, tanto financieramente como con personal enviado.
Casi ningún sector de la política de cultura y educación representa una inversión a futuro tan sostenible como la que se hace en el ámbito escolar. Aún cuando el ímpetu de la gente joven por estudiar en los Estados Unidos es inquebrantable, al menos un tercio de los graduados de Colegios Alemanes en el extranjero estudian su carrera en Alemania.
Son estas personas quienes sustentan y crean una y otra vez el sentimiento de pertenencia de América Latina hacia la comunidad cultural y de valores occidental. Y es precisamente este sentimiento de pertenencia que en América Latina define la actitud hacia Europa y Alemania. Influye en posturas políticas, en contactos económicos, culturales y personales.
Es capital político y económico en el mejor de los sentidos, que ha sido creado y se mantiene a lo largo de las décadas de colaboración en materia de política cultural.
Sin duda el inglés es la primera lengua extranjera en América Latina.
Sin embargo, existe – también a raíz del alto número de descendientes alemanes – una alta disposición a aceptar las ofertas para aprender alemán.
En 2008 el Ministro federal Steinmeier impulsó la iniciativa de nombre “Colegios – Socios del Futuro“ (PASCH por sus siglas en alemán). El objetivo es la construcción de una red universal de colegios socio. Con esta iniciativa se pretende despertar en personas jóvenes un interés a largo plazo y un entusiasmo por la Alemania moderna y la lengua alemana.
Entretanto la red de colegios socio a nivel mundial cuenta con 1000 miembros, en América Latina con 179.
Los 16 Institutos Goethe de la región complementan con su oferta de cursos de idioma, medidas de capacitación para maestros de alemán y otros instrumentos, junto con los Centros Goethe, la infraestructura para el fomento de la lengua alemana. Y lo que por supuesto también juega un rol importante son los cursos de alemán que se ofrecen en las universidades.
El intercambio cultural en sentido estricto – música, teatro, arte, etc. – hoy en día es estrecho y multifacético. Las instituciones de la política exterior de cultura, particularmente los 16 Institutos Goethe en América Latina, dan importantes impulsos.
Alejandro de Humboldt – recurro una vez más a él – en el año de 1800 escribió a su hermano: “Tal vez en todo el mundo no exista otro país, en el cual se pudiera vivir de manera más agradable y tranquila que en las colonias españolas, que recorro desde hace quince meses”.
La tranquilidad que apreciaba de Humboldt seguramente hoy en día no es lo que ejerce fascinación sobre nosotros, los alemanes, cuando pensamos en América Latina. Hoy en día la atracción más bien reside en la vivacidad, el ánimo liviano, en la cultura del vivir y del dejar vivir.
Por favor sólo piensen en la nostalgia de los alemanes por la música latinoamericana, en todas las academias de tango aquí en Berlín, en los cursos de salsa y samba, en los éxitos de las estrellas pop como Shakira y Natalia Oreiro.
América Latina atrae a gente joven de Alemania, ya sea para el apoyo voluntario en la cosecha del cacao, para la colaboración en escuelas a las cuales asisten los niños de una favela, para estudiar la carrera en una de las universidades de renombre o para hacer música con latinos.
A esto también y seguramente contribuye el programa “Kulturweit”, con el cual las personas jóvenes pueden realizar un año social voluntario cultural.
A la inversa frecuentemente destaca el interés por los patrimonios culturales clásicos, por ejemplo en el ámbito de la música. Desde la reunificación de Alemania y el renacimiento de Berlín como impresionante capital, el interés de los jóvenes latinoamericanos por conocer Alemania ha aumentado. Estos jóvenes enriquecen la fisonomía de la ciudad.
De manera igualmente colorida y variada queremos organizar las aportaciones culturales alemanas con motivo de los festejos del Bicentenario.
Puedo destacar sólo algunos aspectos: Argentina será país invitado en la feria del libro de Francfort en 2010; el grupo pop Voltaire se presentará en Bolivia, exactamente en La Paz, Santa Cruz y Sucre; en Chile Pina Bausch coreografiará una pieza especial para el Bicentenario; obras de Jörg Immendorf en Ecuador.
Son una singularidad una serie de proyectos para la conservación de monumentos culturales, financiada por el Ministerio federal de RR.EE.
Por ejemplo la restauración de un órgano Walcker en la catedral de Medellín, la restauración de la estatua de Beethoven y el saneamiento del Museo Frida Kahlo en México, la restauración del campanario de la colonia jesuita en Encarnación.
Estos proyectos de conservación cultural – ¡y eso no sólo con referencia a Alemania! – son una clara expresión del carácter perdurable de las relaciones en el ámbito de la cultura. Quiero agradecer a todas las organizaciones cooperantes de los países anfitriones, a los patrocinadores latinoamericanos y alemanes, involucrados en todos los proyectos mencionados.
Permítanme pasar al último, al quinto punto de mi ponencia, las
4. Relaciones Políticas
Alemania se puede posicionar en la región sin una carga histórica de la época de la Colonia. Los intereses económicos en el principio de nuestras relaciones fueron mesurados, pero si motivo suficiente para pronto entablar relaciones con los Estados que habían alcanzado su independencia.
En ello Prusia inicialmente vaciló – por motivos políticos. Sin embargo la presión de los intereses económicos se incrementó cada vez más. Las tres ciudades hanseáticas pronto cerraron pactos de amistad, acuerdos de navegación y comerciales con los Estados más importantes.
Los países esenciales para la inversión alemana fueron México y los países del Conosur.
Las primeras representaciones diplomáticas, las llamadas residencias ministeriales, se establecieron en 1837 en México y en 1851 en Brasil. Hasta la Fundación del Imperio Alemán se tenían sólo pocas representaciones diplomáticas. En aquel entonces, y recalco en aquel entonces, estos puestos no eran muy codiciados entre los diplomáticos.
El comercio, la navegación y las inversiones fueron los pilares fundamentales en las relaciones con América Latina, hasta que con la Primera Guerra Mundial se presentó una profunda incisión. Muchas empresas comerciales tuvieron que suspender su trabajo. En el periodo entre ambas guerras el interés de Alemania por los recursos naturales del continente creció, particularmente bajo Hitler con vista al armamento.
Los nacionalsocialistas trataron de tener ingerencia en los gobiernos de América Latina, en los partidos políticos y en las colonias alemanas. Con un éxito limitado.
En la Segunda Guerra Mundial casi todos los países latinoamericanos le declararon la guerra a Alemania. Esto suena como una carga, pero en las relaciones de la joven República Federal de Alemania con América Latina pronto dejó de tener importancia.
Pronto quedó claro que para nosotros América Latina no sólo tiene una importancia económica. También es la región, con la cual (fuera de Europa y América del Norte) tenemos muchas cosas en común, con la cual compartimos convicciones fundamentales y objetivos políticos.
Por consiguiente, para nosotros, el continente se convirtió en un socio importante en el ámbito político. Nuestra amplia presencia en América Latina es una base sólida y estable para ello. Alemania sostiene relaciones diplomáticas con los 33 países en América Latina y el Caribe y tiene, con 22 Embajadas, y en Brasil adicionalmente con 4 Consulados Generales, una buena representación.
En América Latina y el Caribe el número de empleados en nuestras representaciones diplomáticas en el extranjero asciende a mil personas. A esto se añaden las Cámaras de Comercio e Industria y la infraestructura en el ámbito de la cultura y la educación, que mencioné previamente.
Aún cuando el lado latinoamericano una y otra vez lamenta, sin diferenciar, que nosotros – Alemania y/o Europa – no tenemos interés en América Latina, ¡esto no es así!
Justamente en los últimos años el interés de Alemania por la región se ha acrecentado fuertemente. Recientemente esto se mostró claramente en la Reunión Regional de Embajadores, misma que llevamos a cabo en Bogotá.
Para nosotros América Latina es socio clave en la configuración del “global governance” en el siglo XXI. Si queremos encontrar respuestas a la cuestión de cómo organizar nuestra convivencia como comunidad mundial durante las próximas décadas, nos necesitamos mutuamente.
¿Cuáles son las reglas, cuáles las instituciones, cuáles los mecanismos de decisión para los cuestionamientos globales, que queremos acordar en conjunto ante los grandes retos que enfrentamos?
Esto va mucho más allá de la actual crisis financiera. Con todas las diferencias en los detalles, hay palabras fundamentales que unen a Alemania y Europa con América Latina: la democracia y el Estado de Derecho, el orden multilateral del mundo y la primacía del derecho internacional.
Entretanto en América Latina esto permanezca, la región, los Estados y los Gobiernos comprometidos con estos valores serán aliados confiables en el ámbito político y socios de un mismo nivel.
Hoy en día partes esenciales de la política exterior de Alemania están integradas a la política exterior europea. Por consiguiente aprovechamos de manera intensa los mecanismos existentes de diálogo y cooperación: la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea y el Grupo de Río, la Cumbre entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, las relaciones con los grupos subregionales.
En el marco de la Unión Europea, Alemania desempeña un rol muy activo y se esmera en lograr procesos exitosos que generen resultados sustanciales.
Observamos con interés las nuevas formas de integración en América Latina, como UNASUR y ALBA, la fundación de un Consejo de Defensa Sudamericano y la primera cumbre de todos los Estados latinoamericanos y del Caribe, misma que se llevó a cabo el año pasado en Brasil.
Nadie sabe, ni los Latinoamericanos mismos, cuál será el mapa político de la región en, digamos, 10 años.
Sólo un aspecto me parece claro: los 200 años de historia que Europa y América Latina comparten y a los que se pasa revista con motivo del Bicentenario, son un fundamento confiable que permitirá una cooperación entre nosotros, también en el futuro.
Señoras y Señores,
Quisiera agradecer al Museo Histórico Alemán, a la Sociedad de Historia de Ultramar y a la Universidad de Bayreuth por hacer posible esta noche. Espero con impaciencia lo que nos platicará el Embajador Nielsen desde una perspectiva latinoamericana.
Permítanme llevarlos por última vez de paseo por Berlín. Ya habíamos pasado junto a la estatua de Simón Bolívar.
Dando algunos pasos más, llegaremos al Instituto Iberoamericano con su biblioteca única en el mundo – una visita que recomiendo ampliamente.
Hace algunos años, en aquel lugar, Carlos Fuentes dio un discurso en el que decía: “No hay cultura que viva aislada. La vida es contacto, la identidad se gana junto con los demás.”
¡Díganme por favor, si este no es el lema adecuado para las relaciones entre Alemania y América Latina, para festejar en conjunto los Bicentenarios!