Al principio tuve miedo

Guenter Oesterreich

Al principio tuve miedo

“Estaba sentado junto a mi esposa en el cuarto de estar, mirando televisión y pensé: no, no puede ser verdad. En la televisión es transmitida una conferencia de prensa en vivo. Es el 9 de noviembre de 1989. Una voz dice que la frontera será abierta de inmediato. No me alegré, no, para nada. Al principio tuve miedo. Por muchas razones, por ejemplo ¿qué pasa si intervienen los rusos?, ¿estallará una nueva guerra? El menor roce hubiera bastado para ello. Hay que imaginárselo: el Muro es durante casi 30 años la frontera más impermeable del mundo ¿y de pronto deja de serlo? No, no lo podía creer. Mi esposa, mis hijas, todos teníamos miedo.

No fue sino semanas después que me convencí de que nos habíamos transformado en una Alemania y ese fue un momento maravilloso. Con mi Wartburg atravesé un terreno yermo hasta llegar a uno de los nuevos pasos de frontera creados provisionalmente. Era como una invasión: demasiadas personas querían pasar a Occidente al mismo tiempo. Un mar de autos. Todos abandonaban la ruta y atravesaban el campo hasta llegar a ese puesto de frontera. Todos con mucha curiosidad. Solo cuando pasé con mi auto a Occidente sentí realmente la alegría, una alegría indescriptible. Los temores se habían desvanecido. Sabía que no iba a estallar una guerra. Somos un país y puedo circular libremente sin temor a castigos.

Tuve suerte. Muchos se consideran perdedores del colapso de la RDA. Muchos de los que perdieron el trabajo de la noche a la mañana. También mi empresa fue cerrada inmediatamente después de la caída del Muro, pero yo hallé un nuevo empleo rápidamente. Muchos otros no tuvieron esa suerte. Conozco a personas que dicen que como alemanes del este se sienten como ciudadanos de segunda clase. Porque en el este los sueldos a menudo son menores y hay una mayor desocupación. Yo, sin embargo, pienso positivamente. Ahora, 25 años después de la caída del Muro, ya no me siento como alemán del este. Soy un alemán. Willy Brandt dijo: se une lo que es­ un todo. Y tenía razón.”

Günter Oesterreich nació en 1935 en Chemnitz. Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue bombardeada. Se refugió entonces con sus padres en la región de Erzgebirge. Allí se diplomó de perito industrial. Desde 1957 vive en Leipzig, donde trabajó durante décadas como experto en finanzas. Hasta 1994 fue director económico de la empresa Leipziger Taschenfabrik. Günter Oesterreich está casado y tiene dos hijas.

Protocolo: Matthias Jügler

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Al principio tuve miedo

Ehemalige innerdeutsche Grenze an der Bundesstraße 1 (B1)